La
Primera Guerra Mundial trajo consigo secuelas inevitables que generaron un
cambio en los valores y costumbres de las personas, en especial en relación al
trato que se tenía para con los demás, sobre todo con las mujeres. En este
contexto, Virginia Woolf desarrolla con su novela La señora Dalloway, una profunda crítica social a la sociedad de la
época. Lo anterior, la autora lo realiza a través del uso de nuevas técnicas
narrativas como el monólogo interior y el fluir de la conciencia que utiliza en
sus relatos y que le permiten realizar un perfil psicológico que caracteriza a
sus personajes. Los personajes son lo más importante del relato, ya que la historia
se centra en cómo estos se enfrentan, sufren y comprenden el mundo de la
posguerra, a través de sus pensamientos y recuerdos.
La señora Dalloway, es una
novela que relata un día en la vida de Clarissa Dalloway, una mujer
perteneciente a la alta sociedad londinense, casada con Richard Dalloway, un
hombre sencillo y dedicado a la política, con quien tiene una hija adolescente
llamada Elizabeth. Si bien, la trama se centra en la conciencia de Clarissa,
también podemos ver presentes en el relato a otros personajes que directa o
indirectamente están asociados con la vida de la señora Dalloway. Esta historia
no se basa en la narración de grandes acontecimientos en torno a la vida de los
personajes, sino más bien en la cotidianidad a la que se ven enfrentados
respecto a su condición de existir viviendo en sus recuerdos y pensamientos. Lo
anterior, es lo que configura la obra gracias al uso del flujo de la conciencia
que se utiliza en sus actores. Es por este motivo que, La señora Dalloway, se centra en la memoria y en la subjetividad de
sus personajes antes que en las acciones que estos llevan a cabo.
La
novela transcurre en medio de una convergencia de espacios, circunstancias,
voces, focalizaciones, conciencias y tiempos. Esto, se ve reflejado en los
múltiples relatos y focalizaciones
mediante los saltos al pasado que realizan los personajes en su
conciencia a lo largo del día y, además, con los monólogos interiores o los
fluir de la conciencia que se presentan a lo largo de la novela.
Como
se señaló anteriormente, en la novela aparecen, en paralelo, otros relatos
aparte de los de Clarissa. De esta manera, el lector se enfrenta a una serie de
historias de diversos personajes que ocurren en diferentes tiempos durante solo
un día y que proponen distintas miradas
frente a la realidad de la época. La novela, no solo presenta a una mujer que
pertenece a la sociedad acomodada de Londres que se prepara para dar una fiesta,
sino que también se puede apreciar a personajes como Peter Walsh, un hombre que
viene recién llegando de su viaje a la India y que ha estado enamorado de
Clarissa. También se presenta el personaje de Septimus, un hombre que se
encuentra destruido mentalmente por las secuelas que le dejó la guerra y que lo
ha llevado paulatinamente a la locura. Lucrezia, es otro de los personajes
importantes de la obra, ella es la esposa de Septimus, una mujer de origen
italiano que deja su hogar para estar con su esposo. Y, por último, también se
presentan otros personajes que son abordados interiormente de forma momentánea,
como Richard Dalloway, el esposo de Clarissa, Elizabeth Dalloway su hija y
Doris Kilman, la tutora de Elizabeth.
Por
medio del monólogo interior, la novela de La
señora Dalloway, da espacio a una narración sobre la conciencia interior de
los personajes literarios como en la novela Ulysses
de James Joyce. El monólogo interior, según Humphrey es “la técnica
utilizada en el arte narrativo para representar el contenido mental y los procesos
psíquicos del personaje en forma parcial o totalmente inarticulada” (36), es
decir, que el monólogo interior es una técnica literaria que trata de dar
cuenta de una reproducción de mecanismos del pensamiento de los personajes en
el texto. Lo anterior, es logrado por medio de una conexión entre el mundo real
de la obra y el mundo interior de los personajes, siendo lo que permite que en
la trama de La señora Dalloway, se
reproduzcan diversas temporalidades en sólo un día.
Los procesos mentales llevados a
cabo por los personajes de la novela, siguen el procedimiento del fluir de la
conciencia que sirve para dar cuenta del arrollador relato surgido de sus
pensamientos y recuerdos, los que acercan más al lector a la interioridad de
los personajes. “La muerte era desafío. La muerte era un
intento de comunicar, y la gente sentía la imposibilidad de alcanzar el centro
que místicamente se les hurtaba; la intimidad separaba; el entusiasmo se
desvanecía; una estaba sola” (148), con estos pensamientos de Clarissa acerca
de la muerte en su fiesta, luego de que fuera anunciado el suicidio de
Septimus, dejan ver el deseo y la tentación que sentía la señora Dalloway
frente a la muerte, “si ahora muriera, sería extremadamente feliz”
(148), ya que la protagonista considera que la muerte deja una huella.
Septimus es el personaje en el que
se pueden evidenciar más notoriamente las secuelas que trajo consigo la Primera
Guerra Mundial en muchos de los soldados que participaron en ella y que tuvieron
que vivir el horror de ver a sus compañeros morir. Septimus es un personaje que
no es capaz de sentir, por lo que no puede hacer feliz a su esposa Lucrezia de
la manera en que ella lo espera. Es un hombre dañado por la guerra que se
encuentra al borde de la locura “es la bocina de un automóvil en la calle,
murmuró; pero aquí, en lo alto, el sonido ha resonado como un cañonazo de roca
en roca” (54), a
lo largo del relato, realiza constantes metáforas asociadas a la guerra, al
dolor y al sufrimiento que le tocó vivir, pasando la mayor parte del tiempo
inmerso en sus pensamientos, los que, paulatinamente, lo llevaron al suicidio.
Auerbach en su ensayo La representación de la realidad en la
literatura occidental, señala que muchos escritores en su madurez
durante los años de la Primera Guerra Mundial y posteriormente, se vieron
arrastrados por la corriente del fluir de la conciencia, puesto que a través de
este mecanismo, encontraron el camino para realizar una interpretación mucho
más particular y profunda del período entre guerras.
Por otro lado, en La señora Dalloway, se puede apreciar el
retrato de las desigualdades sociales que marcaron este período, haciendo un
contraste entre personajes como el de Clarissa, una mujer de la alta sociedad
y, la señora Kilman, una mujer que desprecia la aristocracia, o con Ellie
Henderson, la prima de Clarissa, quien es menospreciada por su estatus social a
pesar de ser familiar de un burgués. Además, a lo largo del relato podemos ver
alusiones de los personajes al sentimiento latente en la sociedad luego de
finalizada la guerra, “esta reciente
experiencia del mundo había formado en todos, todos los hombres y todas las mujeres,
un pozo de lágrimas. Lágrimas y penas, valor y aguante, una apostura perfectamente
erguida y estoica” (9).
Finalmente,
se puede establecer que el objetivo principal de esta novela es poner de
manifiesto las consecuencias de la guerra en la población londinense, a través
del fluir de la conciencia y el monólogo interior de los personajes. En
Septimus se pueden apreciar las secuelas post-traumáticas de la guerra, que lo
llevaron a perderse en su interior, obteniendo pocos momentos de lucidez, y
llevándolo a la locura. Mientras que en Clarissa, se ve reflejada una vida
basada en el aparentar frente a los demás, puesto que la protagonista se
encuentra destruida en su interior, lo que la lleva a pensar constantemente en
la muerte.
Auerbach, Erich. Mimesis. La representación de la realidad en la literatura occidental. Trad. de I. Villanueva y E. Imaz. México: Fondo de cultura económica, 1995.
Humphrey, Robert. La corriente de la conciencia en la novela moderna. Santiago de Chile: Ed. Universidad de Santiago de Chile, 1969.
Woolf, Virginia. La señora Dalloway. Santiago de Chile: Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Sociales, 1999.
Autora: Camila Bobadilla
Universidad Alberto Hurtado
Pedagogía en Lengua Castellana y Comunicación
REFERENCIAS:
Auerbach, Erich. Mimesis. La representación de la realidad en la literatura occidental. Trad. de I. Villanueva y E. Imaz. México: Fondo de cultura económica, 1995.
Humphrey, Robert. La corriente de la conciencia en la novela moderna. Santiago de Chile: Ed. Universidad de Santiago de Chile, 1969.
Woolf, Virginia. La señora Dalloway. Santiago de Chile: Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Sociales, 1999.
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