Las consecuencias de la Primera Guerra mundial no solo causaron devastaciones en el sector político y económico de una sociedad establecida, sino que las grandes problemáticas se observaron en la notoria baja de la población y las secuelas psicológicas que tanto hombre como mujeres presentaron. Estas secuelas se pueden observar en diferentes artistas y literatas de la época por medio de sus obras. Virginia Woolf, nació en Londres de 1882, fue una de las figuras del modernismo literario más importantes del siglo XX. Virginia, fue una novelista, ensayista, escritora de cartas, editora y cuentista británica que terminó con su vida en 1941, debido a una fuerte depresión que causaron las constantes guerras. Esta autora, en diversas de sus obras, posee una postura de constante defensa hacia el género femenino y, a su vez, critica constantemente las injusticias que las mujeres debían enfrentar en aquella época. Una Habitación Propia es uno de los ensayos escritos por Virginia Woolf en 1929. En este ensayo, la autora comenta que fue creado por medio de una solicitud sobre el tema de la mujer y la novela. Sin embargo, en el inicio, Virginia explica que no está del todo segura de lo que se ha solicitado; ella no sabe si debe señalar la relación que tienen las mujeres con la novela o si debe hablar sobre las novelas que mencionan a las mujeres o temas similares. Ante este escenario, en los días que escribe este ensayo, la autora va criticando el papel de la mujer que ha sido impuesto por el patriarcado, señalando que uno de los motivos del por qué la mujer no ha sobresalido tanto en la literatura, a diferencia del hombre, es por la constante sumisión de esta hacia el género masculino. A continuación, se realizará un breve recorrido del ensayo Una Habitación Propia para dar cuenta de la corriente feminista que Virginia Woolf mostraba en sus obras. Para comprobar esta tesis, se ocuparán a autores como Pilar Errázuris (2010) y Francisco Fuster García (2010).
Como se mencionó anteriormente, Una Habitación Propia es ensayo a base de una reflexión crítica por parte de Virginia Woolf sobre la situación de la mujer desde el siglo XVI hasta la fecha. En este ensayo, se puede observar la molestia por parte de la autora hacia las grandes diferencias sociales que existen producto de la diferencia de géneros. Estas críticas, la autora las genera por medio del uso de la ironía y experiencias, lo que permite que la lectura sea rápida y entendible fácilmente por la audiencia. Por ejemplo, al comienzo de la obra, encontrándose en la biblioteca de Oxbrige, Virginia relata un problema que surgió:
Sin duda la abrí, pues instantáneamente surgió, como un ángel guardián, cortándome el paso con un revoloteo de ropajes negros en lugar de alas blancas, un caballero disgustado, plateado, amable, que en voz queda sintió comunicarme, haciéndome señal de retroceder, que no se admite a las señoras en la biblioteca más que acompañadas de un «fellow» o provistas de una carta de presentación. (9)
En esta escena, la autora, por medio de ironía, menciona que si de ella depende salvaguardar la tranquilidad y satisfacción de los tesoros que se encierran entre esas cuatro paredes, sin duda, no volvería a pedir la hospitalidad en la biblioteca. En estas líneas, ya se comienza a observar las grandes diferencias que se producen en torno al género y lo complicado que era para una mujer el poder asistir sola a una biblioteca para aumentar sus capacidades intelectuales, puesto que depende necesariamente de un hombre para lograrlo. Virginia, en el primer capítulo de su obra, también reflexiona sobre la importancia del dinero para las mujeres y que, hasta hace unos años, ni siquiera pertenecía a ellas, sino que al varón más cercano que tenían para entonces.
Siguiendo con la idea anterior, conforme avanza su ensayo, la autora sitúa un par de preguntas que gesta una paulatina reflexión, “¿Por qué los hombres bebían vino y las mujeres agua? ¿Por qué era un sexo tan próspero y el otro tan pobre? ¿Qué efecto tiene la pobreza sobre la novela?” (21). En este sentido, Virginia reflexiona ya no solo sobre la importancia de dar un lugar de prestigio a la figura de la mujer en la sociedad, sino que también sobre la relevancia del dinero a la hora de poder adquirir un mayor conocimiento y oportunidades. En este capítulo, la autora comprueba que la mujer es un tema importante en la literatura, ya que muchos hombres han escrito sobre ellas. Virginia Woolf, menciona que hay disparidad entre unos autores y otros, ya que algunos catalogan al género femenino bajo cierta inferioridad mental, moral y psíquica. La autora, finalmente, llega a la conclusión de que los hombres que escriben de esa manera sobre las mujeres, lo hacen por medio de la cólera, ya que insisten en la inferioridad de estas, para aumentar su sentimiento de superioridad y ego frente a ellas.
Uno de los pasajes más relevantes del ensayo y que permite al lector comprobar la crítica social que propone la autora, es cuando la autora utiliza la figura de Shakespeare como metáfora. Virginia, construye un personaje ficticio en torno a la vida del autor: una hermana de nombre Judith. La autora, realiza lo mencionado para demostrar cómo se ha excluido a las mujeres en el ámbito intelectual, ya sea artístico y/o literatura, de tal manera que se ha impedido su realización como persona. En su relato, Virginia menciona algunas problemáticas que la hermana de Shakespeare, en el caso de haber nacido, habría tenido. Estas son como el hecho de no poder firmar sus obras como propias, habría tenido una fuerte idea de castidad que hubiera pesado en la realización de sus actos y/o deseos y hubiese perecido en el siglo XVI, en Londres, sin mucha gloria ni reconocimiento por sus logros. Virginia Woolf, llega a la conclusión de que habría sido imposible para la hermana de Shakespeare, tener el mismo éxito que tuvo el autor. Seguido a lo anterior, Virginia también señala a ciertas autoras que tuvieron que esconder su verdadera identidad para poder escribir y que sus narraciones fuesen aceptadas en la sociedad al hacerse pasar por hombres.
Woolf, a lo largo de su ensayo, critica la injusticia social por la diferencia de género y alega, indirectamente, a que debería existir un balance entre mujer y hombre con el fin de quitar un sistema a base del patriarcado que deja sin condiciones a la mujer de poder realizarse como una persona digna y con derechos. Sin embargo, como menciona Francisco Fuster (2010), pese a este ideal de igualdad, existe un “deseo de diferenciarse, no solo en la práctica política sino a todos los niveles (…) al igual que el pensamiento de la diferencia sexual, marcar los límites y por insistir –a través de la educación– más en las diferencias que en las semejanzas” (221). En este punto, la autora menciona que sería una lástima que las mujeres escribieran como los hombres, vivieran como ellos o se parecieran a ellos, puesto que alega a que si dos sexos son pocos, ¿cómo sería el mundo con uno solo? Virginia, en su ensayo, relata la importancia de la educación, la que debería buscar fortalecer las diferencias entre ambos sexos más que sus semejanzas, puesto que tanto el género masculino como femenino, pueden aportar mucho al otro.
Otro de los puntos importantes en el ensayo, es el tema de la sexualidad en la mujer. Virginia menciona que “… admitamos en la intimidad de nuestra propia sociedad que estas cosas ocurren a veces. A veces a las mujeres les gustan las mujeres” (60). La autora, además de ser propulsora del movimiento feminista, también fue pionera en dar cuenta de la diversidad de atracción sexual por parte de las mujeres. Lo anterior, Virginia Woolf lo postula en varias de sus obras. Sin embargo, cada muestra mínima de posible homosexualidad en sus personajes, logró ser trabajada de tal manera en que no podía ser identificada a grandes rasgos, puesto que nada era explícito. Por medio de esta estrategia, Virginia logró que sus obras no fuesen censuradas por ese motivo.
Finalmente, a lo largo del ensayo Una Habitación Propia, se observa una gran crítica por parte de la autora en torno a la situación de la mujer por las injusticias que, desde siglos anteriores, han sido impuestas por un sistema de patriarcado que invisibiliza la capacidad intelectual de la mujer al situarla constantemente en un sinfín de tareas hogareñas que le impide el poder realizarse en el mundo. El papel de la mujer en la sociedad, debido a este sistema que ubica al hombre en un rango mayor, sumisa, de una manera u otra, a la mujer. Lo anterior se debe a las constantes tradiciones que parecían ser imposibles de romper. Sin embargo, Virginia también va dándose cuenta de los pequeños cambios que se han ido gestando con el pasar de los años al punto de que esta figura femenina, logró tener el derecho a voto.
Por otro lado, este ensayo feminista, como menciona Pilar Errázuriz (2010) “desarrolla de manera precursora el análisis de la subjetividad femenina y de la subordinación al colectivo masculino desarrollada con posteridad por varios/as autores/as” (68). Lo anterior, quiere decir que Una Habitación Propia, es uno de las producciones más importantes de la historia del movimiento feminista, puesto que muchos autores siguientes a Virginia Woolf, han ocupado sus reflexiones para poder producir obras propias en torno a la desigualdad social que acarrea la mujer no solo por su género, sino que también por las injusticias de acuerdo a la posición económica que esta puede tener frente a otros. Ante el pensamiento de Virginia, una habitación propia y 500 libras al año, es lo que una mujer necesitaría para poder insertarse y mantenerse en el ambiente intelectual, además de desarrollarse como una persona integral.
Autora: Cinthya Hevia Reyes.
Universidad Alberto Hurtado
Pedagogía en Lengua Castellana y Comunicación.
Referencias
Errázuriz, Pilar. ¿Aún le temen a Virginia Woolf?: una reflexión sobre el Cuarto Propio. Universum (Talca) 25.1, 2010.
Fuster, Francisco. Feminismo y teoría política en Virginia Woolf: lectura de Una habitación propia desde el pensamiento de la diferencia sexual. Lectora: revista de dones i textualitat 16, 2010.
Woolf, Virginia. Una habitación propia. Barcelona: Seix-Barral, 2001.
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